Cuatro chorradas
CUATRO CHORRADAS
Hay decenas de detalles, centenares de imágenes impactantes y miles de cosas gravísimas que podríamos escoger para resumir lo sucedido en Ceuta: multitudes invadiendo la ciudad, Pedro Sánchez agradeciendo a Marruecos su "colaboración", comercios con las persianas bajadas, ceutíes llorando de miedo, feriantes indignados por las pérdidas económicas, contenedores destrozados, mobiliario urbano roto, magrebíes cagando en las calles, ausencia del ejército español, toda la Unión Europea echando pestes de Sánchez, peleas a navajazos entre invasores y población ceutí, etcétera, etcétera, etcétera. A mí, sin embargo, que soy rarito, me han impactado cuatro chorradas banales, cuatro anécdotas que, sin embargo, a pesar de su aparente superficialidad, bien pudieran resumir el meollo del asunto. Son cuatro cosas que jamás olvidaré. Son cuatro cosas que jamás perdonaré. Son cuatro cosas que, aunque viviera mil años, permanecerán en mi memoria para siempre. Ya digo: reconozco que son cuatro chorradas, cuatro gotitas de agua en el proceloso océano, pero que se han convertido ya en el símbolo de una España destrozada, de una España arrastrada en el fango, de una España vendida al enemigo por la clase dirigente.
1-Chorrada Uno.
Unos jóvenes marroquíes, mientras corren por las calles de Ceuta tras haber asaltado la frontera, gritan y gritan sin cesar un eslogan de guerra terrible, escalofriante: “¡Viva Pedro Sánchez!”. El vídeo está en Internet. Es el enemigo que ha tomado por bandera al presidente de nuestro Gobierno. Es el enemigo que sabe que le van a dar papeles. Es el enemigo que, con toda la razón del mundo, considera que su mejor aliado es el Judas que nos gobierna. Es como si, cuando Israel invadió Gaza, hubiesen entrado allí los soldados judíos al grito de “¡Viva Hamás!”. Es como si Putin hubiese asaltado Ucrania al grito de “¡Viva Zelenski!”. Y es como si las tropas napoleónicas de 1808 hubiesen entrado en Madrid al grito de “¡Viva Fernando Séptimo!”. Porque si no ves esto claramente, gilipollas “progresista” que me lees, desnortado militante socialista de la secta, estamos irremisiblemente perdidos. Yo, desde luego. Pero tú también.
2-Chorrada Dos.
Un periodista español entrevista en plena calle, en medio de la avalancha, a un joven marroquí que acaba de asaltar nuestra frontera. La entrevista está colgada en Internet. El periodista le pregunta sus motivos para pasar a España. El asaltante dice que padece una hepatitis C desde hace años y que viene a España a tratarse. Acto seguido exige a gritos que lo lleven inmediatamente al hospital. Inmediatamente, lector. Inmediatamente. (Nota: mencionaré de paso que el coste de dicho tratamiento oscila entre los 10.000 y los 15.000 euros por paciente. Pero dejemos eso). Luego, el periodista indaga si el marroquí es la primera vez que pisa suelo español. El energúmeno dice que no, que tiene “la ciudadanía barcelonesa”. Barcelonesa, lector. No te lo pierdas. La ciudadanía. Entonces, el periodista le pregunta la razón de que se largara de Barcelona. El energúmeno responde que tuvo que marcharse a Holanda. A continuación, el periodista indaga por qué se marchó de Holanda. Y el energúmeno responde lo siguiente: “cometí un delito allí, y las autoridades holandesas me dieron a elegir entre la cárcel o volver a Marruecos; y yo elegí Marruecos”. No hay más preguntas, Señoría. Y si no ves esto claramente, gilipollas “progresista” que me lees, desnortado militante socialista de la secta, estamos irremisiblemente perdidos. Yo, desde luego. Pero tú también.
3-Chorrada Tres.
Pocas horas después de la invasión de Ceuta, cuando miles de asaltantes ya corrían por la ciudad, los medios de comunicación sanchistas centraban el asuntillo en la supuesta “vulnerabilidad” de los invasores. Hablamos de jóvenes en edad militar. Hablamos de varones talla XXL. Hablamos de tipos como armarios-ropero con altillo. Hablamos de tipos fornidos, bien nutridos, con bíceps de gimnasio y abdominales como tablas de planchar. Pero “vulnerables”. Asimismo, las dirigencias de Podemos y de Izquierda Hundida perpetraban diversas declaraciones en sentido de “proteger a toda costa los derechos” de los asaltantes y de evitar (decían) las “expulsiones en caliente”. En realidad, no hacía falta que especificaran lo de “en caliente”: estos imbéciles no quiere expulsiones ni en caliente ni en frío. Quieren una masa social islamista que les ayude a mejorar los derechos de la mujer y de los homosexuales. Ya verás que risa.
4-Chorrada Cuatro.
Al día siguiente de que Marruecos hubiese asaltado nuestras fronteras ceutíes, y mientras los bomberos forestales no daban abasto para salvar del fuego a nuestros pueblos y bosques, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez (rostro alegre, verbo fácil, gesto distendido) difundió en su cuenta personal de Instagram un contenido que, con el paso de las décadas, se estudiará en las cátedras de Psiquiatría del mundo entero. El video sigue colgado en redes sociales. ¿Estás sentado, lector? Que la noticia no te coja en pie. Sánchez, en dicho video, nos explica durante un buen rato cuáles son sus diez canciones favoritas del verano. Diez canciones, lector. Diez canciones. Del verano. O sea: Nerón tocando la lira. Podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que cualquier otra persona con semejante comportamiento merecería los siguientes calificativos: tarado, insensato, impresentable, mermado, estúpido, imbécil, tontolculo, tontolaba, insustancial, frívolo, vacuo, irresponsable, sinvergüenza, miserable, desalmado, despreciable, canalla, ruin, desahogado e hijo de la gran puta. Pero líbreme Dios de insultar a nuestro presidente del Gobierno. Líbreme Dios. Yo prefiero utilizar el diagnóstico adecuado y la palabra médica exacta: psicópata.
Firmado:
Juan Manuel Jimenez Muñoz.
Diplomado en psicópatas por la Universidad de Galapagar, kilómetro cero del desastre, el lugar donde todo comenzó.
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