Soberanía

 Querido amigo:

La soberanía de España ha sido puesta a prueba por la entrada irregular por tierra de decenas de miles de personas y, al mismo tiempo, por la difusión de un relato histórico que, a mi juicio, contiene importantes falsedades. Si quieres conocer otra interpretación de los hechos y disponer de más elementos para valorar lo que escuchas en televisión y en las redes sociales, continúa leyendo.

Resumir más de cinco siglos de historia en unas pocas líneas es imposible, pero hay algunos hechos que conviene recordar. La monarquía hispánica nace con la unión dinástica de Castilla y Aragón bajo los Reyes Católicos y alcanza un momento decisivo en 1492 con la conquista de Granada, culminando la Reconquista. A partir de entonces comienza a configurarse la España moderna.

Ceuta, por su extraordinaria posición estratégica en el estrecho de Gibraltar, ha estado habitada y gobernada por numerosas civilizaciones a lo largo de la historia. Permaneció bajo soberanía portuguesa desde 1415 y, tras la separación de Portugal de la Monarquía Hispánica en 1640, decidió mantenerse bajo la Corona española. Esa situación quedó reconocida oficialmente en el Tratado de Lisboa de 1668.

Melilla pasó a formar parte de la Corona de Castilla en 1497, por lo que lleva más de cinco siglos integrada en España.

Ahora comparemos estas fechas con la formación del actual Estado marroquí. El Reino de Marruecos obtuvo su independencia el 2 de marzo de 1956, tras el fin del Protectorado francés y del Protectorado español. Es decir, el Estado soberano actual es muy reciente si se compara con la incorporación de Ceuta y Melilla a España.

Es frecuente identificar los antiguos reinos, sultanatos e imperios del Magreb con el Marruecos actual. Sin embargo, conviene distinguir entre la historia de un territorio geográfico y la historia de un Estado moderno. Los almorávides, almohades o meriníes fueron dinastías e imperios islámicos que gobernaron amplios territorios del norte de África y de Al-Ándalus, con fronteras cambiantes y estructuras políticas muy diferentes a las de un Estado nacional contemporáneo.

Por ello, aplicar sin más el nombre "Marruecos" a todos los acontecimientos ocurridos siglos antes de la creación del Estado moderno puede inducir a confusión. Los habitantes de aquellas épocas no se identificaban como ciudadanos de un Estado marroquí, sino por su tribu, su ciudad, su dinastía gobernante o su pertenencia religiosa.

¿Por qué, entonces, es habitual utilizar el nombre "Marruecos" para referirse a todo ese pasado?

1. Continuidad histórica del Estado. Como ocurre con la mayoría de los Estados modernos, existe una tendencia a presentar la historia nacional como una continuidad que conecta las instituciones actuales con entidades políticas mucho más antiguas. Esta forma errónea de narrar el pasado contribuye a reforzar la identidad nacional y la legitimidad histórica sin importar que no sea verdadera.

2. Simplificación historiográfica. En muchas obras divulgativas resulta más sencillo hablar de "Historia de Marruecos" que explicar la sucesión de reinos, emiratos, califatos y dinastías que dominaron el Magreb durante más de un milenio. Es una simplificación útil desde el punto de vista didáctico, aunque oculta matices importantes y puede inducir a error a los lectores y estudiantes.

Por esa razón, muchos especialistas prefieren emplear términos como Magreb al-Aqsa ("el Extremo Occidente", en las fuentes árabes), Magreb u Occidente islámico cuando se refieren a periodos anteriores a la consolidación del Estado marroquí contemporáneo.

En definitiva, Ceuta y Melilla forman parte de España desde hace más de cinco siglos, mucho antes de la independencia del actual Reino de Marruecos. Esa es una realidad histórica ampliamente documentada. Tú decides qué creer.

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